El vínculo codependiente también lo padecen los hombres.

Nunca nadie logrará llenarles el vacio interior que tienen, nunca alcanzará nada.

Imagen

Poco se ha escrito y dicho en relación a la codependencia en hombres, poniéndose siempre el énfasis que esto lo padecen las mujeres.
El vínculo que establece el hombre codependiente con su pareja es patológico, esto ocurre debido a un déficit narcisísticos durante la infancia cuando se estructura un yo débil y dependiente, esto complica sus posibilidades de establecer relaciones sanas con las mujeres.
Según la literatura especializada sobresalen en las personas codependientes:
La presencia de disturbios emocionales expresados en fragilidad yoica, dependencia emocional y sentimientos de ansiedad, enojo y tristeza.
Daño narcisístico reflejado en baja autoestima, sentimiento persistente de vacío y un fuerte temor al abandono.
Dificultades en las relaciones interpersonales por la incapacidad de poner límites, esto conlleva a la aceptación de maltrato físico y/o psicológico.
A la consulta no llegan los hombres por poseer un yo débilmente estructurado, llegan por ser explosivos, distantes o egoístas con sus parejas. Padecen vacíos emocionales los que tratan de llenar mediante la evasión con amigos, “el trabajo”, el alcohol, etc., es por todo esto que no se diagnostica y/o se trata fácilmente en la consulta a estos hombres por ” codependencia”.

Según estudios realizados, las personas con conducta o personalidad codependiente provienen de familias disfuncionales, pudieron haber tenido una niñez triste, enfermedad psicológica en los padres, abandono afectivo, separaciones, divorcio, maltrato físico y/o psicológico y en algunos casos extremos pudo haber habido abuso sexual, todos estos hechos pudieron hacer que el niño no tenga de donde aferrarse y/o nutrirse afectivamente.
También es probable que si hubo dominación, sobreprotección y/o indiferencia de parte de ambos o de uno de los padres, puede dar como resultado la pérdida o carencia de a habilidad de expresar los deseos y la falta de fortaleza para manejar su propia vida.
Los hombres codependientes, presentan una gran tolerancia al desgaste físico y emocional y tratando de ser “buenos”, son “adictos al trabajo”, “salvadores” de la empresa donde trabajan, son excelentes esposos, papás y extensivamente buenos hijos y hermanos, son los que mantienen a sus padres, suegros y a quienes ellos crean que los necesitan.

Como padres, son extremadamente controladores y tratan de imponerse sobre los hijos con respecto a lo que tienen que estudiar o a las amistades con las cuales deben relacionarse, este tipo de crianza da por resultado todo lo contrario de lo que se espera: rebeldía adolescente, adultos inseguros y reprimidos, comportamientos auto destructivos, que muchas veces lleva a que el hijo(a) sea pasivo-dependiente, y repita en su vida adulta un trastorno adictivo, y/o codependiente, entre otros padecimientos psicológicos.

Si debido a lo antedicho, el hijo/a tiene mucho resentimiento debido a la sobreprotección de los padres, visualizará en su cónyuge a una persona que desea controlarlo, lo cual lo llevará a dificultades para la intimidad en la relación, pueden apegarse también excesivamente a cualquier persona que les brinde amor, o lo que ellos piensan que puede ser el amor (por ejemplo: llamar por celular a la pareja varia veces al día), o por el contrario pueden irse al otro extremo, al no haber tenido amor llegan a temerle y viven la vida evitando involucrarse en relaciones sentimentales.
El hombre codependiente tiene cierta dificultad de intimidad, de poder comprometerse con la pareja y de poder lograr un proyecto creativo adulto, también le cuesta reconocer que el otro es ajeno a él, considera el ( tu y yo somos uno) “hasta que la muerte los separe”.

El vínculo codependiente patológico dificulta la terapia de pareja porque buscan soluciones rápidas y cambios en el afuera; no se adhieren al tratamiento, ni siguen las indicaciones psicológicas, tienen actitudes de manipulación, pueden haber cuadros psicosomáticos, algunos se pueden presentar como controladores y tambien estan los nerviosos, pero obstinados y agresivos a fin de que no se aborde su codependencia y no se toquen sus fallas caracteriales expresadas en incomunicación, agresión física y verbal, actos de infidelidad, atentado a las normas familiares, pérdida de los límites y la autoridad, entre otros.

Algo que es importante destacar dentro de la atención al codependiente , es el hecho de que la comprensión del problema por parte del afectado no equivale a querer solucionarlo, ya que lo que determina el vínculo es la actitud apatica, como también (omnipotente) ya que al sujeto parece no dolerle o importarle el sufrimiento al existir una fuerte negación del problema, (se que esta relación está mal, pero no la puedo dejar y prefiero seguir con ella).
En los tratamientos individuales como en los grupales, la atención a los hombres es menor debido a que el malestar psicológico en los hombres no está validado por cuestiones socioculturales y de género.
En principio pueden entablar una relacion de codependencia con el terapeuta, pero luego pueden llegar a abandonar los tratamientos porque esperan cambios rápidos, casi mágicos y como esto no ocurre deciden no continuar.

About these ads