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AMORES PATOLOGICOS
El concepto de colusión es nombrado por Jurg Willi (1993) refiriéndose a las relaciones donde existen juegos patológicos, teniendo como consecuencia la imposibilidad de mantenerse juntos y separados. Esto quiere decir que, en el momento en que se acercan mucho temen perderse en la relación por lo que se distancian, pero al hacerlo se sienten abandonados, de este modo vuelven a buscarse.

Un concepto similar es el que desarrolla el Dr. Walter Riso, escritor y psicólogo, en uno de los videos publicados por nuestro portal. En el mismo desarrolla el sufrimiento como una forma de vida y las razones por las cuales algunas personas se regodean en ese sentimiento y les es dificultoso abandonarlo.

Las parejas colusionan cuando ambos miembros de la relación esperan de la contraparte la satisfacción de sus necesidades (infantiles) que no fueron satisfechas. Por tanto, como en su momento no recibieron lo que esperan, son incapaces de reconocer lo que reciben y así se mantienen en un estado de insatisfacción permanente.
En esta manera de vincularse existe la falta de toma de conciencia sobre la realidad de la situación. Cada quien espera que el otro cambie, y toda la responsabilidad es del compañero; ambos se acusan, pero ninguno cambia. La colusión, entonces, hace que ambas partes estén atrapados en “la cárcel de su pseudo amor”. (Elkaim, 1995)
A continuación mencionamos 4 tipos de colusión establecidas por J. Willi (1985) siguiendo la nomenclatura Freudiana:
Colusión oral
En este tipo de relación hay una persona desamparada con una imagen y posición infantil y un auxiliador que desearía realizarse progresivamente. Quien toma la posición indefensa anhelará ser mimado, protegido y cuidado en el amor. El auxiliador le dará a la pareja todo el cariño que estime conveniente, cuidará, ayudará y apoyará. Su compensación será la confirmación de ser importante para la otra persona. Este tipo de relación es la que se observa típicamente como la de una madre e hijo o un padre e hija, siempre habiendo un miembro de la relación haciendo el papel de cuidador y preocupado, mientras el otro maneja un comportamiento infantil y necesitado de apoyo, contención y atención.
Colusión anal
Generalmente el hombre es quien necesita una pareja ante la cual pueda asumir el control y las funciones directrices, siendo el dominante activo. Por su parte, la otra persona en una posición regresiva puede apoyarse en el otro, buscar protección, seguirlo pasivamente y dejarse guiar (Dominado pasivo). Podemos definirla como la típica relación insana en que uno de los miembros ejerce el poder en contra del otro. Pero no siempre es así. Hay parejas en que la mujer es quien efectúa un rol de tirano frente al hombre siendo ella la subyugadora y él el subyugado.
Colusión fálico-edipal
En este tipo de colusión ambos miembros de la pareja muestran una relación conflictiva respecto a quién obtiene el papel masculino. (Willi, J. 1993, P. 162). Es por lo anterior que ambos luchan por el poder y ser el individuo dominante. El problema se presenta en el largo plazo, ya que la mujer desea un hombre potente, pero al convertir al marido en tal, reactiva la envidia. El hombre inicialmente se siente valorado sexualmente y posteriormente pierde su seguridad cuando es castrado por ella.
La colusión narcisista
En este caso, la elección del compañero para la relación ocurre según las características de personalidad narcisistas de uno de los miembros, y la búsqueda se concentra en encontrar a alguien que no tenga aspiraciones propias, que lo adore e idealice. El que atiende a las expectativas del compañero se adecua fácilmente en el modelo, renunciando a la aspiración de una identidad propia, idealiza ser absorbido “místicamente” por el otro. El narcisista se transforma en el narcisista idealizado. La persona progresiva es el centro de la unión, será idealizada por la pareja regresiva, que girará como un satélite alrededor de él. La parte adoradora no plantea exigencias para sí mismo enfocando toda su energía y adoración hacia el ser amado, observándolo como perfecto.
¿Cómo salir de esta relación?
Por mucho que duela lo más sano es alejarse cuando el vínculo se transforma en patológico. Tal y como explicita el Dr. Walter Riso, este tipo de relaciones no cambiará y estará destinada al fracaso y la frustración por ambos polos de la pareja. No podemos dar falsas esperanzas de cambios y tratamientos puesto que la experiencia clínica de terapias efectuadas a este tipo de parejas reconoce que no existe un cambio significativo, cayendo en una dinámica circular que no termina con la patología. En estas situaciones es necesario:
– Reconocer el problema. Al tomar conciencia de la magnitud del conflicto y alejarse de él, es conveniente apoyarse en la familia y amigos.
– Determinar la necesidad de cambio. Es preciso plantearse no continuar con la situación en la que uno se encuentra y cambiar para mejorar.
– Cortar por lo sano. La separación es indispensable en el proceso. Una buena opción al pasar tiempo en soledad es poder reflexionar sobre lo que pasó y aprender. Debes pensar en ti y en lo que vales, para no permitir que otra persona te maltrate.
Aunque la idea de una separación es dolorosa es necesario alejarse del sufrimiento. Como el Dr. Riso explica en el anterior video, puede parecer que la alegría es peligrosa pero depende de cada uno disfrutar de la vida. “Es importante que tú mismo te propicies la capacidad de que no esté presente el sufrimiento inútil, combate el sufrimiento.”
Por: Editorial Phronesis.