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Cancelando la mediocridad
por Alejandra Stamateas

Muchas veces las personas que construyen solas, parejas en las que él construye su vida solo, sin considerarla a ella, o en la que ella construye su vida sola, sin considerarlo a él. Son esas personas que dicen: “Me quiero casar”, y no se dan cuenta que sus respectivas parejas andan con veinte a la vez
La vida se va desarrollando en etapas. Muchas veces, cuando una etapa se va cerrando aparecen lo que llamamos “crisis”. Una crisis es ese momento en el que parece que el mundo se te viene abajo. Sin embargo, la crisis en verdad está indicando que hay una etapa que ya no tiene nada nuevo para vos, y que algo nuevo está pujando por salir. Solemos enojarnos con las crisis, pero la realidad es que ellas nos dan el mensaje de que es hora de pasar a un nuevo nivel. Las personas solemos repetir una y otra vez lo que ya sabemos porque por un lado, nos resulta cómodo, y por el otro, nos da miedo subir a un nuevo nivel. Esta es la razón por la que muchas veces permanecemos en un nivel inferior. Si vos y yo no nos damos cuenta de que tenemos que pasar a un nuevo nivel en nuestra vida y entendemos el mensaje de la crisis, corremos el riesgo de perder todo lo que hayamos logrado hasta ese momento. Cada mañana nos tenemos que proponer un desafío, cada día tenemos que decirle a Dios: “Señor, quiero que me desafíes a algo nuevo”.
¿Querés algo nuevo para tu vida? ¿Querés pasar a un nuevo nivel? Proponete desafíos en todas las áreas de tu vida, planteate desafíos familiares, físicos, emocionales, espirituales, y cada tanto preguntate: “¿No estará ya agotado este ciclo?, ¿no será que esta insatisfacción, esta inquietud se debe a que estoy siempre repitiendo lo mismo y es hora de pasar a un nuevo nivel?”.

“Clama a mí y yo te responderé, te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”, dice el Señor. Dios tiene desafíos para nosotros todos los días de nuestra vida. Y La Palabra dice que también tiene cosas grandes y ocultas. En consecuencia, si son grandes, están ocultas en un lugar grande, porque algo grande no se puede esconder en un lugar pequeño. No debe de ser tan difícil encontrar el lugar donde están ocultas las cosas grandes de Dios, pero Él solamente se las mostrará a los que claman por un nuevo nivel.
Pueden decir muchas cosas de vos, pero digan lo que digan, eso no te va a determinar.

Cómo cancelar nuestra mediocridad.
Todos tenemos áreas de mediocridad en nuestras vidas. Quiero compartirte tres puntos importantes que debemos tener en cuenta para romper con nuestra mediocridad cotidiana.
1. Tenés que vivir una vida extraordinaria.

Dios quiere que seamos aventureros que vivamos una vida de aventura con Él. Sin embargo, con el correr del tiempo nos volvemos ordinarios. ¿Por qué? Porque a medida que crecemos nos vamos amoldando a lo que la sociedad, la cultura, la familia nos manda. Entonces, en lugar de ser personas extraordinarias, terminamos viviendo y muriendo como personas comunes, ordinarias.

“¡Andá a lo nuevo para tu vida, y ese problema va a ser nada!”.

Algunas veces la gente quiere mantenerte encerrada en un lugar, pero otras veces sos vos misma la que se queda encerrada en una historia, en una situación
Tal vez hoy seas solo la versión más común de vos mismo, cuando podés ser una versión mejorada. Tal vez pienses que es suficiente ser lo que sos, pero lo cierto es que podés ser una versión mejorada. Podés ser una mejor versión de papá, de mamá, de hijo, de trabajador y para eso tenés que plantearte desafíos.

Hay una persona extraordinaria dentro de vos que tenés que despertar, porque está dormida por los miedos.

2. Tenés que descubrir quién sos.

Para romper con la mediocridad debés averiguar quién sos. El enemigo es especialista en robar identidades. Él va a venir a tratar de robarte la tuya para que no sepas quién sos ni qué podés hacer en la vida. Por eso, tu tarea es averiguar todos los días quién sos. Esto implica estudiar tus puntos fuertes y saber también qué cosas te hacen mal para poner un límite y evitar que te lastimen. Tenés que conocerte, tenés que superarte a vos mismo para dejar de ser mediocre. Si no somos conocemos la capacidad, el potencial que tenemos, por más que vengan y nos digan lo valiosos que somos, nos va a parecer una carga, vamos a sentir que los demás están empeñados en que hagamos lo que ellos quieren que hagamos. Es como cuando le decimos a un hijo: “Sos un chico muy inteligente”. En vez de vivirlo como una motivación de nuestra parte, él lo ve como una exigencia. A veces en las cosas espirituales nos pasa algo semejante. Alguien quiere alentar a una persona y le dice: “Dios te eligió. El Señor va a usarte”, pero esa persona afirma: “No. Yo no sirvo, no soy capaz”. Hasta que no se descubra y sepa quién es realmente pensará que le otro está empeñado en que haga algo que no quiere hacer.

Los directores de teatro aseguran que enseñarles a sus alumnos a ser ellos mismos es una de las tareas más difíciles, porque ellos siempre quieren ser como alguna otra persona. Sin embargo, necesitás saber que con el espíritu de imitación no vas a llegar a ningún lado. ¡Vos sos igual a vos!
3. Debo vencer mi nivel de resistencia.

Dios te va a llevar a un punto de alta presión. Cuando esto ocurra vas a querer largar todo. ¿Alguna vez quisiste largar todo, mandarte a mudar, no aparecer nunca más Todos hemos vivido momentos de alta presión en los que todo duele, todo cuesta, y tenemos ganas de llorar y gritar “¡Basta!”.

Es fundamental que sepas que es justamente en ese momento de alta presión cuando más tenés que seguir, porque cuando logres vencer la alta tensión vas a obtener la victoria¡Detrás de la presión viene la victoria de Dios! “¡Seguí, seguí, seguí! ¡No abandones tu sueño!”
Nada bueno puede ocurrirle a la gente que vive sumida en la mediocridad mental, se esconden tras sus miedos en el afán de cuidar lo poco que lograron en la vida. ¿Cuál es tu miedo? Quizás sea también no perder lo que lograste, pero por cuidar eso no tenés expectativas nuevas, no podés mirar más allá, no podés ilusionarte con algo original, no podés extenderte.

Tenemos dos formas de enfrentar nuestras crisis, nuestros problemas, nuestros dolores: “ya no va a venir nada bueno a mi vida”, o ” quiero todo lo bueno y nuevo que va a venir a mi vida”

Tal vez tu vieja identidad no está nada mal, pero tenés que seguir subiendo en la escala de la vida. Quizás no veas el poder que sale de vos cuando le hablaste a aquella persona, tenés que empezar a abrazar las cosas que no ves, porque cuando lo hagas, comenzarás a cumplir el gran sueño que Dios tiene para vos.
Seguí caminando a pesar de la alta presión, porque ascenderás a un nuevo nivel. Sos extraordinario, así que dejá de vivir como una persona ordinaria que hace lo mismo que todo el mundo. ¡Empezá a vivir de manera sobrenatural !