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Excelentes consejos … ya que en general la familia y amigos (el entorno) se aleja por no entender que siente una persona con Depresion y mucho menos saben como ayudar

VALIDO PARA MUJERES Y VARONES en situacion de DEPRESION …
ACOMPAÑAR Y CONVIVIR CON QUIEN SUFRE DE DEPRESIÓN
Comprensión y unidad familiar

Si convivís con quién sufre de depresión, sabés que a veces es muy difícil saber qué hacer, cómo actuar, qué sentir respecto a ese ser querido y su padecimiento. Convivir con quien sufre de depresión puede generar mucha angustia, impotencia y desesperación; sin que ninguno de estos sentimientos ayuden a los involucrados.

Por eso seguimos acercándote algunas herramientas para poder tener en cuenta al momento de poner en perspectiva la situación. De esta manera vas a poder acompañar a quién atraviesa esta situación, proveyéndole de sostén sin vos quedar atrapado en la depresión:

2. COMPRENSIÓN FAMILIAR: Pero, también la depresión, como las ondas de un estanque, al arrojar una piedra, invade todo el sistema familiar y te provoca al menos desorientación e incomprensión de lo que está sucediendo. Muchas veces cuesta comprender de dónde nace esa sensación, en especial si se tiene “todo” ( salud, buena posición económica, unos hijos encantadores) y sin embargo aparece el fantasma de la depresión. La enfermedad depresiva es una alteración del mundo emocional, y es por esto que la única aproximación válida es la comprensión y el afecto. Como familiar, amigo, ser amado, tenés que evitar pensar que vos o alguien es el motivo de la depresión, o que tenés la responsabilidad de sacarlo de esa situación, que tenés que salvarlo. Ya que muchas veces, cuanto más intentes hacerlo feliz, motivarlo, más solo se va a sentir e incomprendido. La depresión no tiene una lógica aristotélica (causa y efecto), y por tanto no podemos angustiarnos buscando una sola razón, que justifique esa situación clínica.

• Hay que fortalecer una actitud de comprensión y de solidaridad con el sufrimiento de tu ser querido, que a veces se puede concretizar en la toma de decisiones de algunos cambios en la dinámica familiar (horarios, jornada de trabajo, etc.).
• No tenés que presionar a quién sufre de depresión con cuestiones como: ¿me podés explicar, de una vez, qué es lo que pasa que estás así?
• No le des sermones ni lo ridiculices.
• Contá con él y con sus opiniones.
• La depresión, aunque dificulta el normal desarrollo de la persona, no la convierte en alguien inútil y sin criterio.

3. LA UNIDAD FAMILIAR: La familia es una unidad, y por ende puede favorecer la salud o la enfermedad. Es decir que puede generar condiciones para el desarrollo de una patología, y por otro lado puede ayudar a superarlo. En este último caso, será necesaria a una estructura adecuada que alimente un desarrollo armónico, como la mejor forma de acelerar la curación. Si no se tiene cuidado, la enfermedad depresiva puede afectar a todo el sistema familiar. Es necesario, entonces, evitarlo, pero al mismo tiempo debemos ayudar a quién se encuentra padeciendo.

• Es comprensible, que en algún momento del tratamiento antidepresivo, vos como familiar (padre, madre, pareja o hijo/a) sientas bronca, cansancio, incomprensión o incluso gran malestar ante el familiar deprimido, pero no por esto dejes de ayudarlo y acompañarlo en el duro camino de la superación de la depresión.
• Es necesario aplazar las decisiones fundamentales. Cambiar de trabajo, mudarse de casa, separarse, etc., son hechos importantes en la biografía de todo sujeto; y por esto, es preciso un clima de serenidad y tranquilidad para tomar esas alternativas. La depresión es una mala consejera.