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EL AMOR VERDADERO (por Diego Lucero)
El “amor verdadero” siempre llega y no tiene edad ni temporalidad pre-establecida. El amor verdadero es tierno y para nada egoísta ni indiferente, hace que las personas se amplién y se potencien en sus capacidades al sentirse más enérgicos, reconocidos, motivados, espléndidos, relajados, mejorando su belleza física, el brillo en los ojos, la vestimenta, la tersura de la sonrisa, el sentido de libertad en compañia. Uno sabe siempre internamente si va por buen camino: cuando la persona que está junto a nosotros te hace sentir así y viceversa…cuando la tomas de la mano, te reís de sus chistes, te sentis vibrar en la intimidad, cuando los problemas del mundo exterior se afrontan sin sentir uno solo la carga, cuando la ayudas y te ayuda a superarte en tus capacidades y no sólo en los momentos de dificiles, cuando no surge la necesidad de controlar ni moldear. Cuando sentis su presencia. Cuando eso se encuentra y se vive en plenitud, hace que las personas deseen conquistarlo en el día a día espontáneamente…El problema es pensar que estar en pareja es lo que da ese bienestar, lo cual es un grave error, pues este bienestar empieza desde uno…tampoco puede sostenerse vinculo pleno por ambas partes si un miembro no tiene más deseos de estar vinculado y el otro le genera culpas… pues en esos casos se pasa a ver al otro como salvataje (y a si mismo a auto-engañarse y a ser egoista). No. El amor cuando es, siemplemente “es” (se siente). También es un gran acto de amor separarse porque una parte siente que ya no va más, pues implica el respeto de su libertad (y la de ambas partes) para no dar lugar a una repetición de recuerdos de lo que no es ni a pasarse facturas. El amor pleno no es ad infinitum para toda la vida (puede que sí, puede que no, pues como todo vínculo y la naturaleza, las personas cambian).