10898056_10205206696062908_2321784057713538792_n

SALIR DEL PATRON DE RELACIONES ANTERIORES…
(por Merlina Meiler)
Se te presenta algo que no se te había ocurrido con anterioridad. Aparece una persona que no cuadra dentro de lo que tú esperabas hallar, porque es bien diferente a lo conocido, o por su entorno personal o laboral. O que incluso te propone una clase de relación que hasta ese momento te parecía que no era para ti. Sin embargo, por alguna misteriosa razón, la persona en cuestión te atrae muchísimo, y te quedas pensando en si dar el paso hacia lo desconocido o seguir buscando lo que crees que es para ti…
¡Esto es muy bueno! Suele indicar el inicio de un vínculo que sí tiene posibilidades de prosperar…
Quienes no tienen una relación estable (o satisfactoria) por lo general piensan en lograr una pareja con determinadas características, y descartan posibilidades que perciben como muy opuestas a lo que creen que desean. Buscan un compañero o una compañera de vida dentro de los requisitos ya conocidos y transitados, y no resulta fácil salir de estos carriles, aunque no hayan tenido éxito en ninguna experiencia del pasado. Si la concreción de una relación estable mediante estos patrones de búsqueda o de acercamiento no te dio el resultado positivo anhelado hasta ahora, ¿no será tiempo de cambiar y probar otra cosa?

Hallaste casualmente a alguien que puede llegar a hacer que tus teorías dejen de funcionar. Ya sea porque este individuo, debido a su forma de ser o de pensar, se aparta de la clase de parejas que has tenido hasta ahora, o porque te propone un vínculo muy diferente al que te has esforzado por crear durante tanto tiempo. Con o sin rótulo de noviazgo, relación, amistad o lo que fuera, tienes frente a ti la posibilidad de que entablar una comunicación distinta, con nuevas reglas y nuevos aprendizajes, sea un hecho.
Aceptar y valorar en otro un rasgo ajeno que a nivel consciente nos resulta poco familiar nos permite expandir nuestra mente y nuestra persona, y de este modo acceder a terrenos que aún no hemos explorado. Quizá este cambio en la manera de iniciar una conexión emocional y romántica con otro ser implique una modificación en tu manera de relacionarte, un crecimiento personal, y al conocer áreas de tu personalidad que no estaban a la luz, te des cuenta de que acabas de incorporar elementos esenciales para la concreción de tu anhelo de un vínculo sólido.
Solemos buscar parejas con cualidades de nosotros mismos que nos hemos negado o no hemos podido desarrollar. Es factible que ya no precises a otra gente para que te conecten con ciertos aspectos de tu personalidad. Asimismo, es bien probable que el patrón de pareja que tuviste en el pasado haya cumplido su ciclo, y que por fin haya llegado la hora de aventurarse a una relación más prometedora, con características diferentes a los intentos anteriores, que en definitiva resultaron fallidos ya que no obtuviste el beneficio final que buscabas.
Entregarse de lleno a un vínculo que trae aparejadas variables o condiciones desconocidass parece conllevar un riesgo especial. En realidad, a las claras, se corre el mismo riesgo que al comienzo de toda comunicación amorosa, desconocemos si lo que iniciamos va a funcionar de la manera deseada, si nos enamoraremos, si habrá afinidad, si la otra parte corresponderá a nuestros sentimientos o no.
En el momento que te des cuenta que ya has dejado tus miedos atrás, tendrás la gran oportunidad de hallar una felicidad desconocida en tu vida.

CUENTOS DE HADAS
Si aún crees en lo que pregonan los cuentos de hadas, tal vez esta sea la razón por la que no encuentras la pareja definitiva con la que sueñas.
Y esto aplica tanto a hombres como a mujeres.
Porque si tienes un concepto idealizado (y rígido) de cómo debería ser la persona que te acompañará en esta hermosa experiencia de vivir, nadie encajará en ese molde.
Quizá desde tu infancia imaginaste un modelo perfecto de lo que sería tu pareja (y tu familia).
Hasta decidiste si te casarías o no, la cantidad de hijos y la edad en la que los tendrías.
Y has estado intentando que ese sueño (tal y como se presenta en tu mente) se transforme en realidad, sin admitir la posibilidad de alguna opción intermedia que, si le dieras la chance, también podría hacerte feliz.
Querer tener a tu lado a un ser “tan inteligente como tu papá” o “tan compañera como tu mamá” hará que nadie llegue a ese estándar inasequible (y bastante poco definido), lo que te generará sinsabores y decepciones, aunque quien se acerque a ti sea realmente inteligente y compañero.
La ilusión se contrapone a la razón y puede aguar lo que, de otro modo, tendría la oportunidad de ser una pareja con futuro.
Está bien e incluso es necesario saber qué cualidades que consideras importantes querrías hallar en quien estará contigo (tales como trabajador, sincero, respetuoso, cariñoso) y también es fundamental tener bien en claro qué no tolerarías bajo ninguna circunstancia (por ejemplo, que sea infiel, vicioso, poco confiable).
Pero el grado de “perfección” que buscas no existe en el otro (¡tampoco en nosotros mismos!) y exigencias desmedidas en pos de alcanzar una quimera (o un cuento de hadas) impedirán que veas con los ojos bien abiertos a quien se presenta y así, des rienda suelta a tu corazón para que acepte y se enamore de alguien que te brindaría cosas muy buenas.
Para encontrar a ese ser que te hará feliz, hay que tener en cuenta ciertas premisas:
. Primero, tienes que creer en la posibilidad que exista y se transforme en una realidad. Abre una puerta, aunque sea pequeña, para permitirte pensar que es bien posible que esto te suceda a ti y se convierta en lo cotidiano, lo de todos los días. Si descrees de la existencia de quien te hará feliz, ¿cómo llegarás a detectarlo y a darte cuenta de que está frente a ti al verlo?
. Deja el espacio vacío. Si estás en una relación que no te satisface o, peor aún, te hace mal, estás malgastando tiempo y energía que podrías dedicar a volver a centrarte en tu eje, a mostrarte tal cual eres y a conocer gente nueva.
. No te escudes en excusas, porque así solo pierdes el tiempo y te amargas innecesariamente, cerrando tu entorno y por ende, tus oportunidades. Decir que “no hay hombres” o que “todas las mujeres son… (adjetivos negativos)” no ayuda en absoluto.
. Entiende que las primeras semanas después de comenzar a frecuentar a alguien que te interesa o te atrapa son para conocerse, no para aceptar al otro a ciegas. Si en las etapas iniciales de una relación ves o intuyes aspectos que te desagradan o te incomodan, termínala cuanto antes, no esperes a que la situación escale y te veas atrapado en lo que no quieres.
. Ya no te lamentes ni te quejes de tu situación actual. ¡Haz algo!
. Ten en cuenta que de ti depende qué y a quién aceptas para que te acompañe en tu camino.
¡Los compañeros de ruta reales existen!

LIMITES
Antes de empezar una nueva relación (e incluso durante el transcurso de la pareja), es necesario que tengamos bien en cuenta cuáles son los límites que consideramos infranqueables.
Incluso, yo separaría en tres las opciones (de hecho, es lo que hago en mi vida): lo que me agrada, lo que no me molesta y podría tolerar y, principalmente, lo que nunca aguantaría.
Porque hay determinadas actividades y ciertos aspectos a los que, con el tiempo, podemos llegar a acostumbrarnos, aunque en un principio nos parezcan extraños. Por ejemplo, tal vez conoces a alguien que tiene un hobby poco común o que te resulta totalmente novedoso (un deporte extremo, una afición) y, con el tiempo lo acompañas, te acoplas a lo nuevo e incluso, comienzas a compartir algunas áreas, si te sientes cómodo haciéndolo. Conozco personas que pasaron de quejarse porque su pareja dedicaba demasiado tiempo a un deporte a jugarlo con él (e incluso, resultaron mejor de lo esperado y le ganan en muchas ocasiones).
Pero los límites infranqueables tienen otro tenor.
Son aquellos que protegen tu integridad (tanto psíquica como física), tus creencias, tu espíritu, tus ideales.
Y es esencial que los tengas bien en claro para que, al conocer a alguien nuevo, tus alertas internas suenen de inmediato y emprendas la retirada lo más pronto posible, apenas atisbes el menor rastro de lo que ya conoces y quieres evitar.
Si ya has pasado por varias desventuras amorosas y consideras que sueles toparte con seres agresivos, que no te respetan, manipuladores o poco genuinos y tus experiencias han terminado en el desánimo, puede deberse a que tus límites infranqueables no estén bien definidos.
Te propongo, entonces, que hagas una lista.
Sí, con un bolígrafo y lápiz (o en tu PC). Si es en este mismo momento, mejor, si no en el transcurso del día o mañana.
Créeme que en el momento en que conozcas una persona nueva y se te active la intuición o tengas alguna duda, aunque sea pequeña, agradecerás el tener esta lista a mano, preparada en otro momento y con la mente fría.

EJERCICIO
Divide tu lista en tres partes: cosas que te gustan, cosas que no te molestan y límites infranqueables.
Imagina, entonces, todas las situaciones que te vengan a la mente e incorpóralas a alguna de ellas tres.
Piensa en cómo sería una semana entera estando en pareja, día por día, y rellena los tres espacios.
No importa si uno está más poblado que los demás o si otro queda semivacío.
Luego de imaginar tu semana en pareja, la última parte del ejercicio:
Recuerda cómo fueron tus vínculos de pareja anteriores.
Qué te agradaba.
Qué te molestaba.
Qué no supiste manejar.
Qué te dejó secuelas emocionales que aún hoy estás tratando de resolver.
Escribe y escribe.
Cuantos más elementos tenga tu lista, tanto mejor para ti.
Cuando la hayas terminado (por hoy), guárdala en un lugar de fácil acceso.
A futuro, cuando quieras modificarla, no borres nada, tacha lo que no vaya en una columna y prefieras que esté en otra o que desaparezca (esto te irá dando la pauta de cómo algunas situaciones se van modificando y si toman el rumbo que deseas).