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(Por Diego Lucero) SUEÑOS – PROYECTOS – REALIDAD !!!
“Me siento…perdido. No sé dónde estoy parado. No sé qué hacer, qué decidir…” Necesitás un mapa. “No me sirve un mapa porque no sé donde quiero ir…”
Apatía, miedo, tristeza. Una mezcla de emociones disfuncionales, antesala de la depresión. Esto sucede, generalmente, cuando hemos vivido de sueños. Soñamos que la vida es justa, que las personas que amamos no se mueren, que todos nos van a querer, que vamos a conseguir lo que nos proponemos, que vamos a recibir lo que nos merecemos… Todas distorsiones cognitivas. Los sueños son eso: sólo sueños. Un sueño es irreal, ilógico, atemporal, ilusorio. Un sueño me coloca en la posición de esperar que se cumpla. Y la mayoría de los sueños no se cumplen. Y aparece la frustración por la pérdida. Soñar es un bálsamo para las heridas, pero no es un remedio. No las cura, sólo hace que duelan menos. Soñar es bueno si no pierdo de vista que es sólo eso: un sueño. Diferente es tener un proyecto. Con un proyecto, no espero; hago. Los proyectos le dan sentido a mi vida. Son reales y convierten las emociones en funcionales. Transforman el miedo y la ansiedad, en energía. No espero a que se cumplan. Trabajo para eso. Y aunque, tal vez, no se concreten, hice…; en definitiva, viví.
“¿Cómo voy a tener un proyecto si no sé lo que quiero?”
Intentá con este ejercicio: Alguien te comunica que te quedan pocos días de vida y te dá una varita mágica para que cumplas tus deseos. Salvo no morirte, ni modificar el pasado, podés pedir lo que quieras… Esos son tus sueños. Ahora quitá la magia de la varita y sumale años de vida. Poné “los pies sobre la tierra” y “bajá” los sueños a la realidad. ¿Qué partes podrías cumplir? ¿Qué partes son posibles de que conviertas en realidad?… En la respuesta, están tus proyectos. Ahora tenés la meta. Ahora podés dibujar el mapa. Podés trazar el camino que quieras, directo o con etapas, fácil y largo o difícil y corto, de acuerdo a tus capacidades. Organizate. Planificá. Ahora sabés que cosas son indispensables que cargues en tu mochila y cuales son inútiles. Podés dar el primer paso cuando te sientas listo. Ya no estás perdido. Ahora tu vida tiene un sentido.