(por Merlina Meiler)

Cuántas veces pasamos largos momentos recordando el pasado, deseando no haber actuado de tal o cual modo o no haber obtenido el resultado que se nos presentó. Nos culpamos y revivimos una y otra vez lo sucedido, hasta ver cómo se escurre nuestra energía y quedamos exhaustos para lo que queda del día (o de la noche).

O soñamos despiertos y nos imaginamos situaciones del futuro, algunas cargadas de necesidades e impaciencia, mezcladas con miedo e incertidumbre, y nos dejamos llevar por esas imágenes que querríamos que se concreten de la misma forma en la que las visualizamos.

Este es el tiempo y el lugar para lograr que todo suceda.

Lo pasado, pisado. Claro que sirve mirarlo DESDE EL PRESENTE, a partir de nuestra edad actual y de las experiencias que hemos atesorado, para no volver a cometer errores, para perdonarnos o perdonar a otros, para entendernos y para aprender a respetarnos.

El futuro está adelante. Es excelente tener planes y metas para alcanzar, así sabremos hacia dónde nos estamos dirigiendo. Pero quedarse ahora tan solo en la fase de la imaginación o peor aún, dejar aflorar nuestros miedos internos al punto de inmovilizarnos y pre-ocuparnos en exceso por lo que podría llegar a ocurrir si tal cosa sucediese (o no),  traerá aparejado llegar a una situación en la que perderemos el foco de lo que intentamos conseguir y quedaremos empantanados en nuestras inseguridades.

Este es el tiempo y el lugar para que tuerzas lo que ha sido tu destino hasta el día de hoy y comiences a cumplir tus metas, para que puedas ver cómo tus ilusiones se van convirtiendo en realidades.

En la actualidad, eres la sumatoria de todos tus pensamientos, tus decisiones y tus acciones pasadas.

¿Te das cuenta del poder que tienes, de ahora en adelante, para forjar tu vida conforme a tus propias creencias, valores y deseos?

Estás en el momento justo y en el lugar ideal para lograrlo.

¿Qué cambio importante harás en tu vida a partir de ahora?

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